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El triple ascenso de Lora y el homenaje del Sporting en El Molinón: "Es como elegir entre papá y mamá"

Todo se inició con una llamada de teléfono. Alberto Lora (Móstoles, Madrid, 1987) descolgó y al otro lado se escuchó la voz de Joaquín Alonso, relaciones institucionales del Sporting

-Alberto, hemos visto que el sábado tienes el partido del Marino. ¿El domingo puedes venir con nosotros a El Molinón para participar en los homenajes por el 120 aniversario de la fundación del club?

-Pero es para presentarlo ¿no?

No. No era para coger el micrófono y glosar la trayectoria de alguna de las muchas leyendas vivas de la historia rojiblanca. Era para que él, Lora, se convirtiera en el protagonista de la previa del encuentro ante el Leganés. Así será. Volverá a pisar el verde donde celebró hasta tres ascensos. Uno, con el filial, a Segunda B, compartido con la vuelta a Primera del Sporting de Preciado, en el que él ya había debutado. El otro, el que más huella le ha dejado. “El de los Guajes, por cómo se dio y todo lo que vivimos aquel año, va a ser muy difícil que se repita”, afirma.

Lora atiende la llamada de LA NUEVA ESPAÑA minutos después de finalizar el entrenamiento con el Marino de Luanco. A sus 38 años -en menos de un mes soplará las velas del 39- es uno de los jugadores sobre los que gira el Marinín, conjunto que navega esta temporada en la zona media de la Segunda Federación. “Lo digo siempre y me mantengo firme: seguiré jugando al fútbol mientras siga disfrutando. Me hace muy feliz venir a entrenarme cada día, estar con mis compañeros… El seguir compitiendo. Me encuentro bien, sigo con la misma ilusión, así que mientras no sea un estorbo”, explica. Es un fijo en el once y uno de los líderes del vestuario.

“Llegué con 19 años a Gijón, siendo un crío. Era difícil imaginar lo que vino después. Solo intenté aprovechar la oportunidad”, apunta cuando se ve en la tesitura de ser protagonista de una serie de homenajes que han reconocido la trayectoria de leyendas del peso y veteranía de Ferrero, Etxebarría o Redondo. “Considero este reconocimiento a nivel grupal. No es algo individual, es en calidad de un grupo de futbolistas dentro de una serie de recuerdos a la propia historia del club”, subraya, por delante, quien, en cierta manera, ejerció de enlace entre la exitosa etapa liderada desde el banquillo por dos de las figuras más recientes e influyentes para el sportinguismo: Manuel Preciado y Abelardo.

“Quedarte con una de las dos etapas es como elegir entre papá o mamá. Guardo mucho cariño a mis comienzos. Preciado me hizo debutar, fue el primero en confiar en mí, pero es que lo de los guajes…”, desliza. El mostoleño recuerda de aquella 2007-08 en la que se estrenó en un partido ante el Celta que “me entrenaba casi siempre con el primer equipo, pero jugaba con el Sporting B. Por eso el ascenso de los guajes lo sientes más. También por las circunstancias en las que lo logramos”. En la 2014-15, el Sporting dio el salto de categoría de manera épica: solo perdió dos partidos en una temporada en la que el club estaba sancionado sin poder fichar, condicionado por impagos, y además lo hizo en una última jornada de infarto.

“La última vez que pisé el verde fue en la despedida a Cote”, comenta Lora sin ocultar los “nervios” que se viven en casa a la espera de volver a verle recibir los aplausos de El Molinón. Especialmente “lo sufren” los dos pequeños de la casa, sus hijos Cloe, de 7 años, y Teo, de 5. “No me llegaron a ver jugar en el Sporting. La mayor nació en agosto, justo poco después de irme del club. Ellos están como locos estos días sabiendo que papá, al que han visto en vídeos y fotos jugando con el Sporting, va a volver a estar en el campo. Mi hija me está haciendo hasta una pancarta”, confiesa entre carcajadas. Lora es, además, un asiduo al municipal gijonés. Siempre que los partidos con el Marino se lo permiten, va junto a Teo y su suegro a animar al equipo.

“Si el equipo mantiene la regularidad en este tramo de la competición, sin alejarse en el play-off, va a tener opciones de meterse al final de temporada”, dice el exrojiblanco de la actual trayectoria del Sporting. “Va a depender mucho de conseguir una buena seguridad defensiva y que los tres de arriba mantengan el nivel que están mostrando hasta ahora”, añade, en referencia a Otero, Dubasin y Gelabert. “Esos tres marcan la diferencia”, subraya sobre el ataque de los gijoneses.

Lora empujará desde la grada al mismo tiempo que intentará atar, en Miramar, la permanencia del Marino en Segunda Federación. “De momento hemos estado toda la temporada en una zona tranquila, sin pasar apuros. Salvando las distancias, es un poco como en Segunda División, si te despistas, en dos o tres partidos te puedes meter en un lío, y si los ganas, puedes estar mirando por otros objetivos. Por juego, creo que merecíamos estar más arriba”, afirma sobre el momento del club presidido por Luis Gallego.

“Sería bueno cerrar un día guapísimo como el del domingo con una victoria ante el Leganés”, comenta Lora antes de despedirse. “El Sporting y Asturias me lo han dado. No soy asturiano, ni mamé el sportinguismo, pero solo puedo estar agradecido a esta tierra y a este club. Aquí soy feliz y mucho es gracias al Sporting”, concluye el protagonista de un homenaje capaz de condensar un triple ascenso.

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