No es David Navarro de los que dejan nada al azar. Metódico y cuidador hasta el extremo del detalle, el técnico aragonés lo estudia todo al detalle. También, por supuesto, el mensaje, tanto a la plantilla como a la afición a través de los medios de comunicación, nexo de unión entre ambos. Por eso, tenía muy claro lo que debía transmitir en su primera comparecencia al mando de un Real Zaragoza al que vuelve como interino en unas condiciones muy distintas a las de la anterior ocasión, cuando el equipo buscaba reengacharse a la pelea por el ascenso. Ahora, en cambio, el objetivo es sobrevivir, si es que todavía es posible habida cuenta de los 8 puntos que separan al equipo de la permanencia cuando apenas restan 14 jornadas.
Pero Navarro exige desterrar la bandera blanca y pelear porque "no es un milagro, es una situación difícil. Hay que ganar siete partidos y vamos a por el primero", asevera de cara al encuentro de este viernes (20.30 horas) ante un Cádiz también en crisis. "Yo estoy bien, con energía. Néstor (Pérez, su segundo) y yo llegamos con el contador a cero y lo importante es contagiar y transmitir energía y confianza" a una plantilla que, asegura, no tiene un nivel tan bajo como refleja la tabla. "Tenemos futbolistas para que el equipo no sea el último. Hay plantilla para mucho más de lo que marca la clasificación".
Se ha encontrado el técnico un vestuario "cómodo con los entrenamientos y que no se ha agobiado con las tareas. Ahora hay que trasladar todo eso a la competición", indica el zaragozano, que desvela la fórmula que ha tratado de trasladar a los futbolistas para convencerlos de que la salvación es posible. "Nos hemos centrado en lo inmediato. Hay 14 peldaños por subir y en Cádiz tenemos el primero. Yo cogí un equipo en Tercera que en la jornada 16 llevaba 14 derrotas y 2 empates y nos sobró una jornada para salvarnos. Lo primero es creer que es posible y si lo hacemos y vamos a por todas, tendremos más opciones".
En todo caso, la empresa es extremadamente compleja, lo que obliga, según Navarro, a "jugar con el corazón". En este sentido, tiene claro que "es un tema de emociones y sentimiento. La sensación es que el jugador se bloquea al competir pero eso no volverá a pasar. No hay nada que perder y eso debe liberar al futbolista para pensar en el partido a partido. Todo es emocional. Recuerdo que Manolo Jiménez hizo clic con una camiseta en la que cada uno escribía las personas por las que iban a luchar para conseguir la salvación. Y se logró".
Porque, advierte, "yo soy entrenador, no un mago. Y si viene otro tampoco lo será. No se puede transformar lo que otros no han conseguido y si queremos ganar debemos alimentar lo positivo porque la salvación no pasará ni por mí ni por nadie, sino por ser nosotros. Es la única forma: morir hasta el final".
"Ahora hay que jugar con el corazón. Yo soy entrenador, no un mago"
"Todo son finales", corrobora el entrenador, que exige a cada jugador su mejor versión: "El zaragocismo siempre ha idolatrado a quien tiene gran calidad y al que se deja la vida en el campo. El que no tenga una gran calidad ya sabe lo que tiene que hacer. Hay que poner el corazón", reitera el aragones, que pide "un esfuerzo más" a una afición que "lleva mucho tiempo sufriendo y mucha carga encima".
En lo futbolístico, David Navarro, que apenas ha dispuesto de tres entrenamientos, pretende un Real Zaragoza concebido "desde la pelota" pero, para ello, "necesitas jugadores que se ofrezcan de forma permanente" porque, insiste, "lo futbolístico está ligado a lo emocional". Tiene "una duda que resolveré hoy" en un once inicial en el que, presumiblemente, habrá cambios respecto al último dispuesto por Sellés. "El equipo debe marcar una velocidad y el que pueda, que se suba al tren pero no vamos a esperar a nadie. Pongo la mano por el futbolista. Son humanos y yo, con 51 años, también tengo mis miedos". 19 solo tiene Hugo Pinilla, que está atravesando el momento más duro de su vida tras la pérdida de su madre, enterrada este jueves. "Lo de Hugo es de nota. Vino al entrenamiento del lunes y demostró un valor y un coraje tremendos. Nos dio una lección a todos por su amor al Real Zaragoza y su integridad y fuerza como persona. No sé cómo calificarlo", dijo Navarro, visiblemente emocionado.
El canterano apunta a viajar si se encuentra en condiciones y el cuerpo técnico así lo considera. Falta por saber si también lo hará alguno de los jugadores que siguen tocados pero "no vamos a correr riesgos teniendo tantas finales por delante. El que tenga dudas, fuera. Es una final y debemos ir con gente en plenitud", advierte el técnico, que no concede especial relevancia a la posibilidad real de que su continuidad en el banquillo dependa de lo que suceda en Cádiz. "Entrenar al Real Zaragoza nunca puede ser algo malo. SI el lunes tengo que volver a la oficina, lo haré para trabajar en lo que manden. Y si me dicen que hay que seguir con este reto, adelante con ello. La interinidad ni me resta ni me aporta, solo me despista de lo inmediato".