De la ilusión por la renovación de Nico Williams, a la decepción absoluta. El Athletic Club dinamitó ante la Real Sociedad la última oportunidad de tocar metal que le tocaba esta temporada. Ni Supercopa ni Champions ni Copa y mucho menos LaLiga, donde hasta hace unas semanas coqueteaba con la zona de descenso hasta tal punto que Jon Uriarte, presidente de la entidad, tuvo que arengar públicamente a los futbolistas para que lucharan por los 42 puntos que otorgan la salvación virtual.
De la ilusión al hartazgo
Porque ilusión era la palabra más repetida en el Botxo hace unos meses, en la temporada del regreso a la élite europea. Esa ilusión que se ha disipado como gaseosa abierta. Cómo ha cambiado el cuento. En lo que llevamos de año 2026, los rojiblancos han caído eliminados en todas las competiciones que participaban.
Y la pinta no mejora en el torneo regularidad. Como decíamos, el propio Jon Uriarte se marcó la permanencia como meta prioritaria. Obviamente, un objetivo de mínimos para un equipo etiquetado como proyecto ambicioso tras la prolongación del menor de los Williams, quien por segundo verano consecutivo dio calabazas al Barcelona para quedarse en la ribera del Nervión.
¿Fin a la era Valverde?
La eliminación copera frente a la Real Sociedad, a pesar de que la imagen mejoró a la de anteriores partidos, deja muy tocado a Valverde y señala directamente a las vacas sagradas, que están ofreciendo un nivel muy pobre en el apartado físico. Los leones cayeron ante su máximo rival por partida doble, en San Mamés y en el Reale Arena, con total merecimiento y el técnico extremeño empieza a dar síntomas de hastío. El 'Txingurri' podría dejar el barco a final de temporada si la situación no mejora.
Con Nico Williams sin fecha de regreso por su molestia pubalgia, ni Iñaki Williams ni Oihan Sancet han tirado del carro en un Athletic que navega a la deriva deportiva y que afronta año de elecciones con la incertidumbre institucional de saber si la oposición a Uriarte se presentará a los comicios. El próximo presidente deberá reajustar el presupuesto para la 26-27 ante una temporada sin Champions y donde clasificarse para la Conference League sería el premio gordo. Una temporada para el olvido.