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El Capitán Louis Renault con la ABP

Aunque en Málaga no hemos pasado página de la eliminación del Unicaja en la Copa del Rey de Valencia y sin perder de vista el enésimo follón en el que se mete el baloncesto de nuestro continente con esas medidas de salvación que nos presentaban en forma de equipos fuera del mismo, el timo continuado de las ventanas FIBA paraliza y alarga el tan cargado calendario competitivo. Mal menor si se compara con el desgaste o incluso las lesiones que afectan a los jugadores y equipos. Si no, pregunten en Burgos, que ha perdido a uno de sus puntales como era Jhivvan Jackson para el resto de la temporada en un entrenamiento con Panamá.

Aparte de todo esto, algo que puede ser repetitivo o cíclico en algunas partes del año. El pasado jueves nos encontramos con un comunicado de la ABP, el sindicato de jugadores de la Liga ACB, en la que bajo el título «Defendiendo un baloncesto formativo justo y saludable» muestra lo que, a su entender, es un grave problema que afecta al germen inferior de las canteras españolas, manifestado en la gran fiesta que es la Minicopa.

Y lo cierto es que veo esta acción lógica y que llega tarde. Es más, la compararía a la famosa escena de ‘Casablanca’ en la que Claude Rains, en el papel del cínico Capitán Henri Renault, cierra ‘Rick’s’, mientras grita: «Me asombra ver que aquí se juega», y recibe sus ganancias de un empleado del local.

Que el sindicato pida cumplimiento de requisitos de edad con exámenes legales y médicos para no adulterar la competición, establecer sanciones por incumplimiento y consecuencias legales, limitación de jugadores extranjeros y acceso justo, así como protección y condiciones dignas ante traslado de jugadores, no sé si llama la atención.

Porque lo más sorprendente es que hayan esperado a este momento, como si las más de veinte competiciones anteriores hayan sido una constante de ortodoxia competitiva y respeto tanto de las circunstancias de la edad como de los valores del deporte. Parece que con este paso al frente del sindicato que preside el excajista Alfonso Reyes van a preservarse definitivamente a partir de hoy.

Si no han visto nunca una Minicopa, háganlo, merece mucho la pena. Aunque desde hace un tiempo parece más un mercado persa que una fiesta deportiva (la frase también es del comunicado) y las consecuencias son palpables.

Desde 2013, año del primer título del Real Madrid con Luka Doncic MVP de la competición, sólo hay triunfos de los blancos y del FC Barcelona. Vamos como la ACB. Atrás quedan los cuatro títulos del Joventut que lo inauguró en 2004 con Ricky Rubio coronado como el mejor jugador.

Desde ese mismo año, ese galardón, sólo ha sido ganado dos veces por españoles, Usman Garuba y Juan Núñez fueron los premiados. Puestos a pensar, lo mismo ya era una señal de aviso, sobre todo porque de los veintiún galardonados, más allá de Rubio, Doncic, Garuba o Núñez, por la ACB sólo han pasado -y no con una carrera especialmente destacable- Agustí Sans, Kareem Queeley, Kostas Kostadinov y Kaya Mutambirwa.

Me repito con lo mágico de la Minicopa y todas sus bondades, pero si tomamos ese escaparate como un reflejo de la cantera actual, no podemos dejar de lado cosas que son dolorosas y habituales. El acoso y derribo de los padres de los jugadores (de aquellos que sólo quieren ver disfrutar a sus hijos o los que piensan que han parido un híbrido entre Michael Jordan y Giannis Antetokounmpo) por parte de los agentes que van a la caza del próximo Luka Doncic, el uso de los equipos de los jugadores locales que están toda la temporada entregándose a tope en cada entrenamiento y que luego en la competición son desechados porque viene tal o cual invitado y hay que hacerle la rosca al chavea, a la familia o al representante de turno que no tiene inconveniente en jugar luego en la cantera rival. O esos directores de cantera que califican de traficantes de personas a equipos con jugadores extranjeros y que al año siguiente fichan a algún africano de más de dos metros de ese mismo equipo. Ya saben, cosas a mejorar.

El escrito llega tarde porque desde hace mucho tiempo en las canteras se ven nacionalizaciones exprés para que niños pasen a ser profesionales quinceañeros de dudosa edad que en rarísimas ocasiones terminan llegando a la élite profesional. Luego nos escandalizamos de la compra de pasaportes por estadounidenses que terminan siendo más georgianos que Stalin.

Ojalá la adición de la ABP a la denuncia de este secreto a voces que hemos normalizado a martillazos sirva para reflexionar y hacer algo de una puñetera vez porque todo el mundo era consciente de la desaparición del jugador nacional de la élite, pero como la mejor generación seguía ganando metales se miraba para otro lado. Ha hecho falta el sopapo de caer eliminados de primeras en el Eurobasket y de la huida camino de la NCAA para que finjamos la preocupación, la sorpresa y el escándalo.

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