Hace menos de tres años y medio se sentó Ibai Gómez en la sala de prensa de Abegondo para anunciar que cerraba de manera prematura su etapa en el Deportivo, que acabaría la temporada en el Santutxu y que a final de temporada colgaba las fotos para pasar a los banquillos. En el verano previo, aunque había tenido una experiencia fallida en el extranjero, había sido el gran golpe de efecto del proyecto coruñés para asaltar la Segunda en la temporada 2022-23. Sobre plano todo encajaba, pero la realidad le golpeó, a pesar de que él se quería ilusionar. "Al Dépor sí que voy con la idea de : 'me quiero volver a ilusionar'. Yo en ese momento creo que estoy preparado, voy para allí, a Primera RFEF. La cabeza me iba, pero el cuerpo no", sentencia aun lamentándose en una larga entrevista en el podcast Offsiders.
El vasco, ahora en un momento de impás tras su salida del Andorra, ahonda en el momento que vivía y en la extraordinaria atmósfera que se encontró en A Coruña: "Tenía 31 y 32 años. No estaba bien físicamente, yo pensaba que sí, pero no. La rodilla mal... Intentaba hacer de todo para estar bien...", cuenta y prosigue: "Es una pena porque a mí me pareció brutal lo de A Coruña y Riazor, de verdad. Aluciné en Primera RFEF. Siempre decimos que el fútbol no existe sin la afición y en esos sitios... Yo estuve en el Alaves, el Athletic, el Deportivo... Es que es eso. La esencia de los clubes la mantiene la afición".
Lo que esperaba encontrarse y conseguir
Gómez razona esa idea que le motivó, la de que la chispa del fútbol volviera a prender en él, que el cuerpo le siguiese y subir de la mano. Nada de nada. "Había tocado fondo el Dépor, estaba en ese proceso, en ese cambio de mejorar, pero yo estuve unos meses y no me veía capaz de dar lo que requería la competición. Era lo mejor. Yo le dije al Dépor que no iba a cobrar lo que quedaba de ficha, que lo mejor para todos era que marchase de aquí. Yo no creía que pudiese aportar", apunta de su adiós y de cómo se gestó ese anuncio de noviembre de 2022 que se precipitó con el cambio de Borja Jiménez por Óscar Cano en el banquillo.
Ibai Gómez defiende la honestidad de su decisión, porque podía haber acabado la temporada en A Coruña sin ser el futbolista que pretendía la secretaría técnica cuando lo contrató: "Yo podía haber acabado toda la temporada con el Dépor, pero no me parecía justo por la manera en la que estaba, sin poder aportar. Lo más justo era marchar de allí, aunque yo fui con toda la ilusión del mundo con la idea de aportar para poder ascenderlo. Asciendes al Dépor y compartes ascenso en este proceso de cambio de volver a ser el Dépor que se merece ser. ¡Qué va! No pude aportar nada y decidí dar un paso a un lado".