El VAR desembarcó en el mundo del fútbol coincidiendo con el Mundial 2018, donde la herramienta se aplicó con cordura y sentido común: solo cuando era estrictamente necesario. Los árbitros de campo mantenían el control del partido, y consultaban la pantalla en casos muy relevantes. El videoarbitraje parecía un invento inmejorable, capaz de acabar con la polémica arbitral y con las injusticias arbitrales.
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