Finalmente, todo quedó en un susto. Aunque el golpe entre Raúl Asencio y Eduardo Camavinga hacía presagiar algo más serio, las pruebas médicas descartaron complicaciones mayores. Desde el club restaban gravedad al episodio y lo definían de forma clara: “Es como una pequeña colisión en coche, el cuello va hacia atrás”, explicaban, en referencia al mecanismo típico de un latigazo cervical.
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