Pega el sol en el corazón de Madrid y Oriol Cardona (Banyoles, Girona; 31 años) agota entre la muchedumbre los últimos retales del anonimato. En su rostro, ni la falta de sueño puede borrar una sonrisa impecable. Su bolsillo guarda dos pesadas medallas, el oro logrado en el sprint individual del esquí de montaña olímpico, y el bronce conquistado con suspense, también en las laderas de Bormio, en el relevo mixto junto a la granadina Ana Alonso. “Aún no he podido celebrarlo, llegué a casa muerto y me fui a dormir temprano”, confiesa el catalán antes de tomar asiento y comenzar el repaso de un hito que le ha cambiado la vida.