Para muchas, septiembre es casi como un segundo Año Nuevo. Volvemos a la rutina con las pilas cargadas y una lista interminable de buenos propósitos: comer mejor, organizarnos como nunca, apuntarnos al gimnasio y, en definitiva, sacar la mejor versión de nosotras mismas.
Parece el argumento de una comedia romántica, pero lo cierto es que aprovechar este momento del año para resetear nuestros hábitos y buscar un estilo de vida más saludable es una idea fantástica.
Eso sí, para que el soufflé no se baje a las dos semanas y la motivación no se quede en el camino, el secreto está en no volverse loco. La clave no son los cambios radicales, sino ir pasito a paso con pequeños hábitos que podamos mantener en el día a día.
Los errores más comunes a la hora de hacer ejercicio
Si este nuevo curso te has propuesto como objetivo empezar a hacer deporte, es fundamental que sepas cuáles son las formas más sanas de dar el primer paso. Sobre todo, conviene tener fichados esos errores de novato que solemos cometer y que hacen que al final no consigamos lo que buscamos.
Esto solo genera frustración, desmotivación y, al final, que acabemos tirando la toalla y dejando el ejercicio. De todo esto sabe mucho Beatriz Crespo, doctora en Medicina y Rendimiento Deportivo y experta en bienestar.
Cuando empezamos a hacer ejercicio, lo habitual es pensar que el cardio lo es todo. Pero la verdad es que no hay que centrarse solo en eso. Como señala la experta Beatriz Crespo en su libro, aunque el cardio ayuda a adelgazar, no es ni la única ni la mejor opción, por lo que confiar solo en él es un error; lo ideal es mezclarlo con ejercicios de fuerza.
Aun así, caer en el extremo contrario y no hacer nada porque pensamos que caminar no sirve de nada tampoco es correcto. La doctora en Medicina y Rendimiento Deportivo comenta que hay dos posturas muy comunes: los que piensan que caminar no cuenta como ejercicio por falta de intensidad, y los que creen que con una hora diaria es más que suficiente para estar en forma.
Por eso, si vas a empezar a caminar para ponerte en forma, ten en cuenta que puede quedarse corto si no lo acompañas de otras actividades. Según Crespo, caminar es actividad física, pero si tu ruta no tiene cuestas o no lo combinas con entrenamiento de fuerza para subir la intensidad, andar solo no bastará para mantenerte en forma.
5 formas rápidas de moverte un poco según cómo te sientas hoy (para huir de la silla)
- Si te comes el mundo (con energía y motivación): Aprovecha ese buen impulso y métete entre pecho y espalda tres bloques de un minuto subiendo y bajando escaleras o alguna cuesta que tengas a mano. Si puedes salir a la calle a hacerlo, tanto mejor: que te dé el aire fresco siempre suma puntos.
- Si estás en modo zen (tranquilo y relajado): Desnúdate los pies (literal) y camina descalzo un par de minutos. Es mano de santo para despertar y fortalecer los músculos pequeños de la planta del pie. Ideal para cuando llegas de la calle o si estás trabajando en casa y necesitas desconectar un segundo.
- Si tienes las revoluciones a mil (nervioso o acelerado): Prueba a hacer intervalos: camina o pedalea suave durante un minuto y tres cuartos, y dale un arreón un poco más cañero durante 15 segundos. Lo puedes hacer tanto dentro de casa como saliendo a estirar las piernas.
- Si el día pesa (triste o sin ganas de nada): Cambia la silla por el suelo. Literalmente. Intenta pasar un rato sentado en el suelo en lugar de en el sofá o en la silla; el simple hecho de levantarte y volver a sentarte ya cuenta como ejercicio y te saca del letargo.
- Si te aburres soberanamente (apático): Dúchate con calma como lo haces siempre, pero justo antes de salir, aguanta 15 segundos con el agua bien fría en las piernas. Te va a dar un chute de chispa instantáneo para espabilar el cuerpo