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Churripi se mira en el espejo de Javi Varas y Quique Setién: «La culpa del gol encajado es mía»

«La culpa del gol encajado es mía por exigirle jugar así. Asumimos un riesgo y en algún momento puede pasar esto. El tanto es producto de la cantidad de veces que acierta y le da continuidad al juego». Esas palabras las pronunció Quique Setién en la sala de prensa del Estadio de Gran Canaria después de una victoria de la UD Las Palmas sobre el Valencia (2-1) en el curso 2015-16. Aquella tarde en Siete Palmas, los amarillos empezaron perdiendo después de que una mala entrega del por entonces guardameta insular, Javi Varas, fuera interceptada por el delantero che Rodrigo, provocando el primer tanto visitante en el que resultaría el debut en Primera de otro ex de los isleños como Pako Ayestarán.

A pesar de todo, la historia se resolvió con un final feliz. El choque terminaría con los grancanarios dándole la vuelta al marcador, con tantos de Jonathan Viera de penalti y del central valencianista Mustafi en propia puerta, que servirían para ampliar una racha de cinco triunfos en seis partidos que alejaban al cuadro dirigido por el preparador cántabro con ocho puntos de ventaja sobre el descenso. Aun así, la imagen del encuentro fue el abrazo de David García y Vicente Gómez al meta sevillano tras el pitido final, simbolizando que el fallo que cometió es solo una parte del juego.

Relativizar el error

Poco más de diez años después, la historia se volvió a repetir, en otra categoría y otro escenario diferentes, con un protagonista onubense y, en esta ocasión, con el amargo sabor de la derrota. José Antonio Caro, Churripi, como le pasara a Varas en su momento, erró en un pase que terminó en las botas de un Fran Beltrán que no dudó y logró adelantar de nuevo al Girona en Montilivi el pasado sábado. Tras ese contratiempo, la UD se cayó por completo y cerró la noche con una goleada que rebaja un poco el suflé después de un inicio de curso inmaculado. Sin embargo, como ya ocurriera en el pasado, un fallo no puede dejar señalado para siempre al actual cancerbero amarillo.

La realidad es que, pese a que ese error acabó convirtiéndose en una condena, no resta mérito a lo realizado en estos primeros tres partidos por el andaluz, que ha protagonizado hasta ahora un total de 10 paradas (3,3 por envite), lo que señala que es capaz de detener el 63% de los disparos que le realizan al equipo de Rubén de la Barrera. A eso añade un 71% de acierto en el pase, siendo su principal debe en estos primeros compases los balones en largo, y más de 70 toques de balón por duelo. Esta última estadística lo sitúa por encima de futbolistas como Enzo (50), Álex Suárez (59,7), Herzog (55,7) o Miyashiro (40,7). Por poner en contexto, Kirian toca el cuero en 97,3 ocasiones por jornada.

La comparación con Horkas

Con esa tesitura y tras el adiós de Horkas, que se marchó al Al-Wasl de la Primera División de los Emiratos Árabes a cambio de casi cinco millones de euros este verano, Churripi ha quedado como meta titular indiscutible en la portería isleña. El año pasado, el croata acabó la campaña como el mejor jugador de la UD de todo el campeonato merced a sus fantásticas actuaciones, aunque por ahora no está lejos del desempeño de su sustituto en el once. El ya exportero de Las Palmas acumuló un acierto en el pase del 74%, tocaba el balón 46,7 veces por encuentro y tenía un acierto en paradas del 72% con una media de 2,5 intervenciones.

Esos números ponen a las claras, con una muestra muy pequeña, que las diferencias entre ambos no son tan amplias. Además, el acompañamiento que tenía Horkas y el que tiene en este instante Churripi es distinto; no es lo mismo jugar con Mika Mármol, Sergio Barcia y Amatucci que hacerlo con los compañeros con los que está compartiendo terreno de juego ahora el onubense. De hecho, ese es uno de los motivos por los que tiene que participar tanto con el balón, para sumar y ayudar en la salida, un aspecto que le puede llevar a cometer errores como el del pasado sábado en Girona, que están dentro del guión que maneja De la Barrera en estos momentos.

Remangarse y seguir

A Churripi no le queda otra que remangarse tras lo acontecido y seguir. Es más, tras la derrota en tierras catalanas ya dio la cara y asumió su error: «El primer paso para mejorar es ser autocrítico; esto forma parte del juego y uno no quiere equivocarse. Toca levantarse y la próxima semana, a por más», declaró en zona mixta. Como le pasara a Javi Varas, quien tuvo una trayectoria bastante notable en la UD, los fallos forman parte de este negocio y del estilo de un equipo que va a necesitar a su portero para que sume en las labores de creación por la confección del propio plantel. Una plantilla que, además, tiene en la recámara a otros dos porteros bisoños y sin experiencia como Adri Suárez y Valverde Dios. Por lo tanto, que el onubense tendrá que convivir con el error y sostenerse desde la personalidad. Todo queda en sus manos.

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