Vivió el FC Cartagena por encima de sus posibilidades durante muchos años. Concretamente, los diez que duró la ‘era Belmonte’. Y ahora salen a la luz todos aquellos excesos que la antigua directiva asumió a nombre del club. Costes de plantillas ‘infladas’ y un gasto desproporcionado con respecto a los ingresos que fue acumulando deudas en las cuentas de la entidad. Una de esas deudas la ha generado la mal llamada ciudad deportiva, la que tenía alquilada el Cartagena y que abandonará para volver a entrenar en unas instalaciones municipales.
Unos 10.000 euros al mes le estaba costando al FC Cartagena el uso en exclusiva de tres campos de fútbol natural que el antiguo presidente albinegro, Paco Belmonte, acordó con el grupo Hesperia, gestor de La Manga Club. Aquel traslado en julio de 2022 respondió al ambicioso proyecto de la Ciudad Deportiva José María Ferrer. Una idea que estuvo impulsada por el acuerdo de LaLiga con CVC, pero que no tenía sustento alguno.
LaLiga firmó, en diciembre 2021, un contrato con el fondo de inversión CVC Capital Partners para ceder el 10 por ciento del negocio comercial y los beneficios audiovisuales durante los siguientes 50 años. Alrededor de 2.000 millones de euros inyectó el fondo en los clubes que en ese momento formaban parte del ecosistema de LaLiga. Al Cartagena, en Segunda División entonces, le tocaron unos 6 millones en función de su histórico en el fútbol profesional y otras variables.
Aquel dinero no era de libre uso. LaLiga decidía en qué se debían gastar los clubes esa liquidez: 70 por ciento a infraestructuras, tecnología, digitalización y plan de negocio; 15 por ciento a reestructurar deuda y 15 por ciento a ampliar su gasto en la plantilla. Disponía el FC Cartagena de más de 4 millones de euros para invertir en instalaciones y la Ciudad Deportiva José María Ferrer vio la luz.
Un complejo de 38.682 metros cuadrados con tres campos de entrenamiento de césped natural, un edificio de dos plantas con habitaciones, gimnasio, sala audiovisual y comedor. Todo ello presupuestado por valor de más de 2 millones que saldrían de esa inyección de dinero. Nunca llegaron a comenzar las obras. Lo único que se hizo fue alquilar el espacio -a un precio prohibitivo-, colocar cabinas portátiles para los vestuarios y otros usos y una carpa como gimnasio. Algo temporal que se ha ido estirando durante cuatro temporadas completas.
La idea, según Belmonte, era que el club creciera en «patrimonio propio» y «adquirir las instalaciones» en un futuro «e incluso seguir creciendo dentro de La Manga Club, según las necesidades que nos vaya planteando la situación deportiva y económica de la entidad». Al final, la situación deportiva y económica de la entidad es la que su gestión ha dejado: nefasta.
Así las cosas, el FC Cartagena tiene que abandonar el proyecto de la Ciudad Deportiva José María Ferrer. Al menos, momentáneamente. No se renovará el acuerdo con Hesperia pese a la buena sintonía entre las partes y el equipo dejará de entrenar en La Manga Club, donde sólo utilizaba uno de los tres campos cedidos para su uso en exclusividad.
Cabezo Beaza, la mejor opción
Aunque el Cartagena ha entrenado en muchas ubicaciones a lo largo de los años, la mejor opción actualmente es la Ciudad Deportiva Gómez Meseguer, que utiliza el club Cartagena Efesé y sus numerosos equipos base. Los entrenamientos del primer equipo del FC Cartagena, en horario matutino, no interfieren con los picos de máxima afluencia del recinto, por la tarde. Además, el campo principal de césped natural es idóneo para el trabajo que necesita realizar el equipo de Íñigo Vélez.
Víctor Alonso, al mando de la dirección general del club, ha desvelado en varias ocasiones el "inasumible coste" del alquiler en La Manga Club. El objetivo de la nueva directiva es el de recortar gasto y asumir pagos para reducir la deuda de la entidad y hacerla viable en el largo plazo. Hay facturas impagadas del tiempo que el equipo ha estado entrenando en el complejo de La Manga.
Por tanto, esta nueva temporada tendrá una nueva casa el FC Cartagena que aún está por decidir. Tampoco hay fecha para el traslado definitivo del equipo, pero todo apunta a que será el 1 de septiembre tras el primer encuentro oficial del curso 2026-27.