El estrecho de Ormuz, paso clave por donde circula buena parte del petróleo y el gas del mundo, está en el centro de una crisis internacional. Irán ha bloqueado su paso, lo que ha encendido las alarmas sobre posibles subidas en los precios de la energía y sobre cómo afectará a la economía global.
El economista Santiago Niño Becerra, en 'El Mati de Catalunya Ràdio', destacó que, por ahora, los mercados no muestran pánico: "Antes de nada, se tiene que contextualizar que solamente llevamos tres días de conflicto y en este momento, el futuro del Standard & Poor’s solamente está bajando un 1,2 %. Eso quiere decir que no hay pánico. Los grandes inversores piensan que esta situación puede ser controlable o que dentro de poco se llegará a una solución".
Pero también advirtió que si el conflicto se alarga, las consecuencias podrían ser graves: "Si se prolonga en el tiempo, las consecuencias pueden ser brutales". Según un informe reciente, un cierre del estrecho durante dos meses podría hacer que el precio del gas en Europa suba hasta un 130%, y ya se ha registrado un aumento del 25 %.
El aumento del gas no se queda ahí: también afecta a la electricidad. "En España se produce un 16% de la electricidad con gas. Eso significa que si se traslada el aumento del precio, podría subir la electricidad un 35% en el país", comentó.
Sobre las causas del conflicto, el economista comentó que podría haber intereses estratégicos: "Hay una teoría que dice que detrás de todo esto hay una intención de que el precio del petróleo suba. Primero, Estados Unidos se garantiza el dominio de Venezuela, con reservas más altas de petróleo, y ahora, con esta problemática en Oriente Medio y en Irán, la producción podría caer".
China también podría sufrir un golpe importante. "Uno de los países que más sufrirá es China porque sus principales proveedores de petróleo eran Venezuela, Irán y Rusia. Con Venezuela lo tiene complicado, y si con Irán también tiene problemas, solamente le quedaría Rusia. Esto tendría un impacto en la economía china y en la global", explicó Niño Becerra.
En cuanto a España, aunque solo recibe el 6% de su gas desde Oriente Medio, la situación no deja de ser delicada: "Aunque parezca que no es mucho, es bastante. Se puede sustituir por gas de Argelia, Estados Unidos o Rusia, pero claro, ese gas subiría de precio porque la demanda aumentaría. Aunque España encontrara un sustituto, sería una situación complicada".